California State University Northridge Athletics

Photo by: Braden Villanueva
‘Árbol’ de Softbol de CSUN Se Mantiene Erguido
4/7/2017 8:55:00 AM | Spanish Stories
NORTHRIDGE, CA ---
Cuando Merry y Pippin se encuentran con Treebeard y los Ents en el cuento de "Las Dos Torres", de J.R.R. Tolkien, ellos expresan una incredulidad que probablemente sería igual para la mayoría de personas. Los árboles que hablan, caminan y luchan, no son comunes para muchos.
Sin embargo, en el campus de CSUN hay un árbol que sirve como punto de reunión para el equipo de Softbol de los Matadores. Este árbol, al igual que en la novela de Tolkien, camina y habla y tiene uno de los brazos más fuertes en la Conferencia Big West.
A medida que la jugadora de último año, Taylor Nate, conocida como "Árbol", o "Tree" en inglés, por cualquier persona dentro del Diamante Matador, trae un liderazgo estacionario a su escuadrón y espera terminar su carrera NCAA con fuerza.
El apodo de "Árbol" le fue otorgado a Nate por sus compañeras de equipo de softbol mucho antes de llegar al campus. Ya que Taylor era un nombre común, compartiéndolo con otras tres jugadoras en un equipo de 12 en una vez, ella le dijo a los entrenadores y a las jugadoras que la llamaran "árbol". Ya que porque ella es alta y el nombre pegó, incluso hasta sus padres la llaman así.
El diferenciarla es una buena cosa ya que además de Nate, hay otras dos Taylors (Glover, Troost) en la lista del equipo de softbol de CSUN de 2017.
"Cuando llegué a CSUN, entré con Taylor Glover, así que les dije sobre mi apodo y ha seguido con los Matadores", dijo Nate. "Trabajamos duro en la temporada baja y tenemos un grupo fuerte de jugadoras que regresaran y entre las recién llegadas".
Durante esta temporada, Nate ha sobresalido en el plato. Llegando al fin de semana contra Hawái, Nate está bateando con un promedio de .326 y es la segunda en la conferencia del Big West con 31 carreras anotadas y 20 caminatas. Ella también tiene cinco dobles, un triple, un jonrón y cinco impulsadas. Ella también entra en la serie del fin de semana contra los Rainbow Wahine alcanzado con seguridad 27 juegos consecutivos.
No obstante, no se dejen engañar por su tamaño o apodo; Nate es muy rápida al correr. Durante 34 juegos, Nate ha acumulado 11 bases robadas y se convirtió en la quinta jugadora en la historia del programa de CSUN en alcanzar 40 bases robadas en una carrera. Ella tiene 43 bases robadas total, ocupando el quinto lugar en la historia de CSUN, y sus 11 bases robadas este año están empatadas en el sexto lugar de la liga.
Este año, Nate consiguió logró mostrar sus habilidades universitarias de softbol frente a su familia y amigos cuando CSUN jugó en un torneo de cinco juegos en Idaho a principios de marzo.
Seguramente que ha disfrutó de comida casera cuando Nate bateó con un promedio de .462 con ocho carreras, un doble y tres RBIs mientras que CSUN quedo a 4-1 en el juego y fijó un par de victorias sobre los Broncos de Boise State.
"Mis padres han sido geniales. Creo que a veces les hace falta el softbol y son una gran razón de por qué estoy aquí y he tenido tanto éxito", dijo Nate.
Trabajar con la entrenadora general de CSUN, Tairia Flowers, es algo que Nate ha apreciado desde que llegó al Valle de San Fernando.
"Ella es increíble y es una de las mayores razones por las que vine a CSUN", agregó Nate. "Los entrenadores han sido importantes a lo largo de mi carrera. Una de las lecciones más grandes que he aprendido de ellos es estar 'cómoda sintiéndome incómoda'".
Después de comenzar su carrera detrás del plato, Nate se trasladó principalmente al campo fuera durante la mitad de su temporada de segundo año. Desde entonces, no ha mirado hacia atrás. Después de terminar con un puñado de asistencias desde el campo izquierdo en 2015, incluyendo un láser para cortar a un corredor en el plato durante un torneo en un juego del NCAA, contra San Diego State, los equipos realmente no correr contra ella a menudo en 2016.
"Estar en el campo es un poco más lento que jugar al receptor, pero eso me ha permitido apreciar el juego al verlo en diferentes ángulos", agregó Nate.
La clase mayor de jugadoras, de los cuales nueve entraron en el programa juntas, ha desarrollado un vínculo especial de acuerdo con Nate.
"Las nueve de nosotras entramos con una mentalidad fuerte para ayudar a darle un rumbo diferente a este programa", dijo Nate. "Queríamos tener éxito juntas y añadir a las tres que han entrado en el doble ha sido una gran adición. Tenemos realmente una camaradería especial y el deseo entre el grupo es llegar de nuevo a la cima del Big West".
El softbol de CSUN terminará para Nate después de la conclusión de la temporada 2017, pero eso no significa que terminará siendo parte de los Matadores.
Ella ha hablado con el entrenador general de básquetbol de mujeres de CSUN, Jason Flowers, sobre el trasladarse del diamante al Matadome para la temporada 2017-18. Midiendo 6-1 y una ex jugadora de alto nivel en la escuela secundaria de su ciudad natal, Nate está intrigada por la posibilidad.
"Jugué cuatro años de básquetbol en la escuela secundaria. Por mucho tiempo, pensé que quería jugar básquetbol en vez del softbol en la universidad, pero las cartas se jugaron un poco diferente", dijo Nate. "Quizá entre en la próxima temporada, ya que es una posibilidad."
El rumbo que Nate ha llevado hacia su último año, es una fuente de liderazgo y consistencia. Ella posee un impulso natural y el espíritu que hace que sus compañeras de equipo graviten hacia ella. Por supuesto, ver a un árbol que camina y hable probablemente también inspiraría a mucha gente también. Incluso en Nueva Zelanda o en la Tierra Media.
#VamosCSUN
Cuando Merry y Pippin se encuentran con Treebeard y los Ents en el cuento de "Las Dos Torres", de J.R.R. Tolkien, ellos expresan una incredulidad que probablemente sería igual para la mayoría de personas. Los árboles que hablan, caminan y luchan, no son comunes para muchos.
Sin embargo, en el campus de CSUN hay un árbol que sirve como punto de reunión para el equipo de Softbol de los Matadores. Este árbol, al igual que en la novela de Tolkien, camina y habla y tiene uno de los brazos más fuertes en la Conferencia Big West.
A medida que la jugadora de último año, Taylor Nate, conocida como "Árbol", o "Tree" en inglés, por cualquier persona dentro del Diamante Matador, trae un liderazgo estacionario a su escuadrón y espera terminar su carrera NCAA con fuerza.
El apodo de "Árbol" le fue otorgado a Nate por sus compañeras de equipo de softbol mucho antes de llegar al campus. Ya que Taylor era un nombre común, compartiéndolo con otras tres jugadoras en un equipo de 12 en una vez, ella le dijo a los entrenadores y a las jugadoras que la llamaran "árbol". Ya que porque ella es alta y el nombre pegó, incluso hasta sus padres la llaman así.
El diferenciarla es una buena cosa ya que además de Nate, hay otras dos Taylors (Glover, Troost) en la lista del equipo de softbol de CSUN de 2017.
"Cuando llegué a CSUN, entré con Taylor Glover, así que les dije sobre mi apodo y ha seguido con los Matadores", dijo Nate. "Trabajamos duro en la temporada baja y tenemos un grupo fuerte de jugadoras que regresaran y entre las recién llegadas".
Durante esta temporada, Nate ha sobresalido en el plato. Llegando al fin de semana contra Hawái, Nate está bateando con un promedio de .326 y es la segunda en la conferencia del Big West con 31 carreras anotadas y 20 caminatas. Ella también tiene cinco dobles, un triple, un jonrón y cinco impulsadas. Ella también entra en la serie del fin de semana contra los Rainbow Wahine alcanzado con seguridad 27 juegos consecutivos.
No obstante, no se dejen engañar por su tamaño o apodo; Nate es muy rápida al correr. Durante 34 juegos, Nate ha acumulado 11 bases robadas y se convirtió en la quinta jugadora en la historia del programa de CSUN en alcanzar 40 bases robadas en una carrera. Ella tiene 43 bases robadas total, ocupando el quinto lugar en la historia de CSUN, y sus 11 bases robadas este año están empatadas en el sexto lugar de la liga.
Este año, Nate consiguió logró mostrar sus habilidades universitarias de softbol frente a su familia y amigos cuando CSUN jugó en un torneo de cinco juegos en Idaho a principios de marzo.
Seguramente que ha disfrutó de comida casera cuando Nate bateó con un promedio de .462 con ocho carreras, un doble y tres RBIs mientras que CSUN quedo a 4-1 en el juego y fijó un par de victorias sobre los Broncos de Boise State.
"Mis padres han sido geniales. Creo que a veces les hace falta el softbol y son una gran razón de por qué estoy aquí y he tenido tanto éxito", dijo Nate.
Trabajar con la entrenadora general de CSUN, Tairia Flowers, es algo que Nate ha apreciado desde que llegó al Valle de San Fernando.
"Ella es increíble y es una de las mayores razones por las que vine a CSUN", agregó Nate. "Los entrenadores han sido importantes a lo largo de mi carrera. Una de las lecciones más grandes que he aprendido de ellos es estar 'cómoda sintiéndome incómoda'".
Después de comenzar su carrera detrás del plato, Nate se trasladó principalmente al campo fuera durante la mitad de su temporada de segundo año. Desde entonces, no ha mirado hacia atrás. Después de terminar con un puñado de asistencias desde el campo izquierdo en 2015, incluyendo un láser para cortar a un corredor en el plato durante un torneo en un juego del NCAA, contra San Diego State, los equipos realmente no correr contra ella a menudo en 2016.
"Estar en el campo es un poco más lento que jugar al receptor, pero eso me ha permitido apreciar el juego al verlo en diferentes ángulos", agregó Nate.
La clase mayor de jugadoras, de los cuales nueve entraron en el programa juntas, ha desarrollado un vínculo especial de acuerdo con Nate.
"Las nueve de nosotras entramos con una mentalidad fuerte para ayudar a darle un rumbo diferente a este programa", dijo Nate. "Queríamos tener éxito juntas y añadir a las tres que han entrado en el doble ha sido una gran adición. Tenemos realmente una camaradería especial y el deseo entre el grupo es llegar de nuevo a la cima del Big West".
El softbol de CSUN terminará para Nate después de la conclusión de la temporada 2017, pero eso no significa que terminará siendo parte de los Matadores.
Ella ha hablado con el entrenador general de básquetbol de mujeres de CSUN, Jason Flowers, sobre el trasladarse del diamante al Matadome para la temporada 2017-18. Midiendo 6-1 y una ex jugadora de alto nivel en la escuela secundaria de su ciudad natal, Nate está intrigada por la posibilidad.
"Jugué cuatro años de básquetbol en la escuela secundaria. Por mucho tiempo, pensé que quería jugar básquetbol en vez del softbol en la universidad, pero las cartas se jugaron un poco diferente", dijo Nate. "Quizá entre en la próxima temporada, ya que es una posibilidad."
El rumbo que Nate ha llevado hacia su último año, es una fuente de liderazgo y consistencia. Ella posee un impulso natural y el espíritu que hace que sus compañeras de equipo graviten hacia ella. Por supuesto, ver a un árbol que camina y hable probablemente también inspiraría a mucha gente también. Incluso en Nueva Zelanda o en la Tierra Media.
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